Prologo

Siempre ha rondado por mi cabeza, la idea de escribir algún día lo que es muy cercano a mi autobiografía, quizás porque el ser escritor es yo diría que mi profesión frustrada, por los avatares de la vida o el destino. Para cumplir este deseo, pongo manos a la obra con mis disculpas, al gran escritor Miguel de Cervantes, por intentar plagiar sus formas sin llegarle ni a la altura del zapato.


Inicio esta obra un día otoñal, siendo 1 de Noviembre del año 2007, usando el tiempo libre, la tranquilidad, el sosiego y la paz interior que llega con la edad de jubilación del trabajo, que durante toda una vida me ha servido para llevar la economía necesaria a mi familia y poder subsistir.



En esta nueva etapa de mi vida, comienzo a notar sensaciones antes nunca vividas, se eleva el espíritu y parece que todo lo que te rodea y forma parte de tu mundo, adquiere un sentido más profundo sin dar tanta importancia a lo superfluo, dando la importancia que tiene el ver amanecer cada día, con tu salud y la de toda tu familia en buenas condiciones, sin plantearte grandes objetivos y viviendo el día a día lo mejor que te puedes permitir.



Con esta obra, no pretendo y por tanto muy lejos de mi pensamiento, ni emular, ni escribir ningún libro de caballería andante, como El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrito por Cervantes. Aunque sí me ha parecido adecuado, utilizar de forma similar sus títulos y pautas. Desconociendo el resultado, uso y fruto que en el futuro pueda dar este libro, del cual no pretendo ni espero nada especial, simplemente cumplir con mi gran deseo, si quiero hacer mención y dedicarlo a mi esposa Mª Jesús, por su comprensión al no dedicarle el tiempo que me ha supuesto escribir el libro, también a mis hijos Julián, Toñi, Chús y Sergio así como a la familia sin cuya valiosa ayuda no estaría completo, ya que me han recordado algunos episodios y anécdotas de mi niñez y recientes.



No puede faltar hacer mención a mi larga etapa laboral, en la que además de las anécdotas vividas, también pretende reflejar el recuerdo tanto a las personas, con las que durante más de 45 años me relacioné, unos que ya nos dejaron y otros que quizá puedan ver el nacimiento de este libro y también a los usos y costumbres que me ha tocado vivir y que supongo que para mis nietos supondrán las “batallitas pesadas del abuelo”. Tengo que confesar que cuando creía terminado este libro, me surgieron más inquietudes y nunca me parecía que había expresado todo aquello que quería y por supuesto que la obra no estaba terminada, pero decidí dejar para otra oportunidad el ampliar esta historia.